lunes, 30 de abril de 2012

taller 3 II periodo



Colegio nuestra señora de Nazareth
Taller de Filosofía 10°
Tema: Filosofía de San  Agustín.

Importante: Debes realizar consultas de la temática,el trabajo se realizará en la clase.
 
1. Explique cómo para San Agustín el conocimiento sólo se hace posible en el inte­rior del sujeto o del alma.
2. ¿Qué relación hay entre el conocimiento y el concepto de iluminación en Agustín?

3¿Cómo demuestra San Agustín la existencia de Dios?

4 ¿Cuál es la relación que guarda la libertad con la voluntad?

5¿Cuál es la relación que establece San Agustín entre la fe y la razón?

6 Caracteriza el problema de los universales en San Agustín.
ANÁLISIS DE TEXTOS
A .Lee detenidamente el texto  y  después:
B. Copia dos frases en que San Agustín afirme que el cuerpo impide llegar al conocimiento esencial de las cosas.
C. Explica con tus propias palabras cómo San Agustín describe el itinerario del alma de las cosas materiales (sensibles) a la verdad suprema (Dios)
TEXT0
LA INTERIORIDAD
Y me admiraba de que te amara ya a ti, no a un fantasma en tu lugar; pero no me sostenía en el goce de mi Dios, sino que, arrebatado hacia ti por tu hermosura, era luego apartado de ti por mi peso, y me desplomaba sobre estas cosas con gemido, siendo mi peso la costumbre carnal. Mas conmigo era tu memoria, ni en modo alguno dudaba ya de que existía un ser a quien yo debía adherirme, pero a quien no estaba yo en condición de adherirme, porque el cuerpo que se corrompe apesga el alma, y la morada terrena deprime la mente que piensa muchas cosas. Asimismo estaba certísimo de que tus cosas invisibles se perciben, desde la constitución del mundo, por la inteligencia de las cosas que has creado, incluso tu virtud sempiterna y tu divinidad.
Porque buscando yo de dónde aprobaba la hermosura de los cuerpos —ya celestes, ya terrestres— y qué era lo que había en mí para juzgar rápida y cabalmente de las cosas mudables cuando decía: “Esto debe ser así, aquello no debe ser así”; buscando, digo, de dónde juzgaba yo cuando, así juzgaba, hallé que estaba la inconmutable y verdadera eternidad de la verdad sobre mi mente mudable.
Y fui subiendo gradualmente de los cuerpos al alma, que siente por el cuerpo; y de aquí el sentido íntimo, al que comunican o anuncian los sentidos del cuerpo las cosas exteriores, y hasta el cual pueden llegar las bestias. De aquí pasé nuevamente a la potencia raciocinante, a la que pertenece juzgar de los datos de los sentidos corporales, la cual, a su vez, juzgándose a sí misma mudable, se remontó a la misma inteligencia, y apartó el pensamiento de la costumbre, y se sustrajo a la multitud de fantasmas contradictorios para ver de qué luz estaba inundada, cuando sin ninguna duda clamaba que lo inconmutable debía ser preferido a lo mudable; y de dónde conocía yo lo inconmutable, ya que si no lo conociera de algún modo, de ninguno lo antepondría a lo mudable con tanta certeza. Y, finalmente llegué a “lo que es” en un golpe de vista trepidante.
Entonces fue cuando “vi tus cosas invisibles por la inteligencia de las cosas creadas”; pero no pude fijar en ellas mi vista, antes, herida de nuevo mi flaqueza, volví a las cosas ordinarias, no llevando con¬migo sino un recuerdo amoroso y como apetito de viandas sabrosas que aún no podía comer.
(Con/. VII, 51, 23)

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